Hay algo que me sacia en mi mundo desnutrido
la gota maloliente del recuerdo de su olvido,
se evaporó en el canalón de alguna vieja posada.
donde yacen los cansancios de oráculos …
de mente acaudalada...
ahora será para ti,
infinita la lección y la enseñanza,
de observarte a cada paso
en cada pedregosa andanza,
de no prestar atención
a toda esa falsa quejumbre…
aprendiendo a no aprender
mientras me instruye la costumbre
Y de nuevo el corazón es la puerta de este castillo...
el amor es quien la daña,
y el tiempo quien la barniza,
aunque mil años después,
aun sigua buscando y buscando
en ese rincón…
en el rincón de tu ceniza...
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