Me recordaba aquel abrazo
a las ortigas de tu adiós,
a humeantes chorros de tinta
que se aburre y me hace débil,
a las cajas en desvanes...
amigas tan solo
de polvo y olvido...
a cartones donde dormita
la escasez de lo que fuimos,
a los tragos taciturnos
enredados en errores,
a gatillos que se aprietan
y nunca matan del todo,
a los perdones que dimiten
y vuelven a ser quien eran
y a la soga que cotidianamente trenzo
por si un día vuelve el afecto,
en ti encarnado...
con fórmulas exorcistas
de este gélido presente...
deseo no anhelar saciarme
con regadíos de envenenados besos
preciosa y perfecta…
esta fuerte trenza mia…