...a los ojos abiertos del sueño, cuando mueren mil gaviotas en mi marítima sequia...

miércoles, 15 de agosto de 2012

ANIDAN...

Me olvidé de suicidarme
y de nuevo busco pasión...
sin dejar de preguntarme
mientras escarbo,
porque sigo rezando
hacia los clítoris sarnosos...
o porque construyo imposibles laberintos
para llegar a donde quiero,
a donde odio,
a donde ansió dejar de desearte.
Contigo vivo y me despierto,
entre filos que se oxidan
pero no se desafilan,
pues vivir junto a recuerdos
de momentos nunca surgidos,
es morir por sobredosis de jodida inmortalidad...
sin techo ni paredes
que frenen esta intemperie,
el crujir de las fuerzas
que se atreven a humillarme,
se desliza por mis tímpanos abruptos,
sin despertar rabias que anidan.
Y obligado por mi mismo,
choco los cinco,
con autóctonos venenos
que yacen entre mis sabanas,
sin huir de los aplausos
amigos de brazos falsos,
me prendo al paladear
gloriosas insignificancias,
las cuales nunca tardan
demasiado en amansarse...
y maldecir de nuevo a cristo,
no apuntala bienestares
de cementos mal compuestos,
sin ungüentos que maquillen
pálidas tardes sin timones...
yo existo para las nadas
de raíces infinitas...
y crezco,
sin ser guiado por los rayos
de embusteros soles caducos,
mientras,
desde mi trono obsoleto,
cedo esquejes de mis tripas
que en ninguna tierra agarran,
y el arreglo ya no existe...
pues se irradió lo que un día fui,
al exponerme a tus susurros...