...a los ojos abiertos del sueño, cuando mueren mil gaviotas en mi marítima sequia...

domingo, 5 de febrero de 2012

MORFINA

Y así otro día se termina,
creyendo en el dolor,
mientras le rezo a la morfina...

Al menos guardo congelado,
el rebosar de mi osadía,
los inicios de mi fe,
bajo cenizas aún prendidas,
la doma de mis venas,
aun novatas para tan expertos cortes.
Rebaños de existencias,
con leones que a nadie a acechan...
El nuevo abrazo del perder,
El viejo amigo del insmonio.
El agrio sabor de rendidas almohadas,
El dulce imaginar, de planes exterminados.
El grotesco sorbo del saber que soy el mismo.
El vómito de amaneceres,
que silencian todo un día,
y el callar...
el callar del ruido de aquel yunque,
que ya no intenta reparar,
el regresar de aquella voz que ya no existe.


Y así otro día se termina,
creyendo en el dolor,
mientras le rezo a la morfina...

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