Que la civilización sigua circulando,
por el arroyo y el barrizal
de no darse cuenta de casi nada..
de no darse cuenta de casi nada..
yo seguiré aquí,
donde siempre estuve,
donde siempre estuve,
entre el musgo pedregoso,
viendo como la tormenta
acaricia el arpa del cielo
acaricia el arpa del cielo
haciendo sonar preciosos truenos…
limpios de tu voz...
de infectos bienestares…
de las yemas de tus dedos…
y del don que nunca tuviste…
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