Y las guadañas segaron
las cabezas de las caricias...
viejas...
y mas viejas aun,
las ganas ermitañas
de extirpar rabias a solas...
maldecido de por vida
por saber que tu fabricas
la poción que corta el cuello
a mis remotas migrañas...
guardo en cajones de mi mesita
testigos de tristes sueños
amigos de mis enemigos...
no conocen el alivio
que creo que necesito
y me miran al despertar
cuando saben que nada cambia...
maldita luz primera
que allanas mi cruel morada
maldita luz que extingue
el rocio de mi ceguera...
me observo reflejado,
en irreales cristalinos,
no quiero ser tu pupilo,
no quiero entrenarme en gozos
no quiero inyectarme, sucios amorosos credos...
no quiero...
me da igual lo que flote
en tu aspera marea,
ya vi suficientes boyas
ondular sin mas ni menos
...me marcho a entrenar mis alas...
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